Puesto que los suelos, el arbolado y, en general, los diferentes habitats determinan que tipo de hongos podremos encontrar en un lugar determinado, no cabe duda de que los aficionados a las setas hallaran en estos montes un verdadero paraiso por la variedad y la abundancia de las mismas.
Hay bosques de robles y de hayas en abundancia, de abedules y castaños y, por supuesto, de pinos. Los prados se adueñan de los fondos de los valles y estensas praderías, donde pasta el ganado, tapizan los montes y los roquedos calizos.
Como en cualquier otra parte, la primavera y el otoño son las estaciones reinas de los aficionados a la micología, pero en esta tierra donde la orografía del terreno oscila entre los 900 y los 2.500 metros, puede haber hasta un mes de diferencia en el nacimiento de una misma especie, con lo que el tiempo de recolección se amplía considerablemente.
Aunque la mayor parte del territorio esta libre, algunas entidades locales y municipales tienen normas que regulan la recolección de setas. En algunos terrenos es necesaria la obtención de un permiso y en otros hay que ser vecino. Se pueden ver los límites de dichas zonas en un mapa en este sitio. Estas entidades son: